¿Cómo guardar tus estudios médicos y para qué sirve hacerlo?

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A continuación aprenderás algunas técnicas para guardar tus estudios médicos, en especial los de imagen, como lo son las radiografías, resonancias magnéticas y tomografías computarizadas. Esto es importante para que tengas registro de tus enfermedades, de modo que tanto tú como los especialistas puedan evaluar la evolución de las mismas.

Estar en perfecto estado de salud depende de muchas variables, tales como la alimentación, realizar ejercicio, vivir sin altos niveles de estrés y descansar el tiempo apropiado. Sin embargo, esto no nos libra de enfermedades genéticas o lesiones, como fracturas por un golpe. Y cuando sufres alguna enfermedad o lesión, es fundamental que guardes tus estudios médicos de forma práctica y segura para consultas posteriores.

Tu expediente clínico

Actualmente muchos centros de salud envían a los pacientes los resultados de diferentes exámenes por vía electrónica. Esto es una gran ventaja para ti, pues podrás tener estos estudios en cualquier dispositivo electrónico o en una carpeta destinada para ello en tu computadora o en la nube. No obstante, todavía hay hospitales que hacen entrega de las pruebas en físico, como las radiografías en placas de acetato.

En cualquiera de las dos condiciones antes mencionadas, formatos físico o electrónico, resulta necesario que sepas cómo guardar tus estudios médicos para una consulta o revisión posterior. Considera también que en ocasiones hay enfermedades que no son tratadas correctamente o que vuelven a atacar a nuestro cuerpo. Un ejemplo sería una fractura que no se curó por completo, y luego de los meses o años empieza a generar dolores.

Otro caso puede ser que se nos haya realizado un estudio de forma incorrecta, o que no consiguió evidenciar la enfermedad correctamente, lo que puede dar lugar a diagnósticos erróneos o incompletos. De ahí que guardar dichos resultados no es un capricho, sino una necesidad para analizar enfermedades existentes, posteriores o hacer consultas a la cantidad de especialistas que consideres apropiado.

Además, guardar tu información médica permitirá que los médicos que consultes puedan comparar tu estado de salud actual con el de meses o años anteriores, lo que también ayuda a diseñar un mejor tratamiento.

Aspectos importantes para guardar los estudios médicos

Para tener tu propio historial clínico en casa o un dispositivo electrónico, es primordial que tomes en cuenta algunos aspectos importantes. De ese modo, cuando requieras consultarlo estarán disponibles sin mayor contratiempo. 

A continuación te mencionaremos algunos de estos puntos que tienen que tener en cuenta al momento de guardar tus exámenes médicos:

  • Orden. De acuerdo con tu elección, puedes ordenarlos por orden alfabético, por enfermedad o fechas. La idea es que sea un orden familiar para ti, para que en el instante que vayas a buscar cierto estudio lo ubiques sin mayor problema.
  • Seguridad. Ya que conoces la importancia de guardar los estudios médicos, es crucial que los almacenes en un lugar seguro. Es decir, que no tengan acceso personas que lo puedan alterar, borrar o mover.
  • Respaldo. De acuerdo con el método usado, puedes tener dos copias o carpetas de tu historial clínico. Ten en cuenta que a veces ocurren imprevistos y tienes que estar preparado para ello. Una buena opción es almacenarlos en la nube.

Resguardo físico de estudios médicos

Esta técnica no solo es útil para los estudios que son entregados en físico, ya que también puedes imprimir los resultados enviados por vías digitales. No obstante, ese caso implica una inversión adicional y poco amigable con el ambiente. Pero es de tu libre elección saber cómo archivar y tener resguardada esta información.

A continuación, te mostramos algunos pasos útiles para guardar tu historial clínico físico.

  • Paso 1. Solicita todos tus resultados en el centro de salud, bien sea privado, público o social. Cabe destacar que como paciente tienes derecho a toda esta información, y la institución tiene que conservar dicho historial por un tiempo prudencial de acuerdo a las políticas sanitarias de cada país (por lo general, al menos dos años o más). No dejes pasar muchos días después de ser atendido para solicitar una copia de las pruebas en cuestión, pero también puedes solicitar exámenes previos.
  • Paso 2. Organiza dicho material por carpetas en función de lo que te resulte más fácil hacer la búsqueda. Por ejemplo, de forma cronológica, por enfermedad, de manera alfabética o por tipo de estudios. No hay una forma correcta o incorrecta: lo fundamental es que sea sencillo de encontrar en el instante que lo requieras.
  • Paso 3. Elabora una lista o breve explicación de cómo organizaste tu expediente o historial clínico. En ocasiones de emergencia, el tiempo apremia, y de esta manera cualquier persona podrá entender rápidamente cómo está estructurado el archivo de tus estudios.
  • Paso 4. Guarda las carpetas en un lugar seguro, pero que a su vez sea de fácil acceso en caso de que alguien más sea quien deba buscar esta información. Busca el equilibrio para que los pequeños de la casa no accedan a estos archivos físicos, pero que un adulto sí pueda hacerlo en el momento que sea necesario. Una opción es un estante con llave que esté a cierta altura.

Resguardo electrónico de estudios médicos

En este caso hay dos perspectivas en las que puedes usar este tipo de resguardo: ya sea que tengas tus estudios en físico y desees pasarlos a formato digital, o que te los hayan entregado por vía electrónica. Un historial electrónico es la manera más segura y eficiente de guardar tu información, porque puedes intercambiarla en cualquier momento usando internet.

Caso 1: De formato físico a digital

Aquí simplemente vas a iniciar escaneando todo el material que deseas archivar, ya sea utilizando un escáner convencional o con la herramienta disponibles en los teléfonos inteligentes más actuales que cumplen con la misma función. También hay varias aplicaciones que te permiten usar la cámara de tu teléfono para hacer archivos en distintos formatos. 

Después crea una carpeta en tu teléfono o computadora que también te ayude a identificar con facilidad dónde está cada estudio. Recuerda que los puedes ordenar por patología, fecha, nombre del médico, tipo de estudios, etc.

En este punto tienes varias opciones. Puedes conservar la carpeta en donde están el resto de los documentos del equipo o dispositivo electrónico, enviar la información a la nube, por correo electrónico, o adquirir un programa especializado para guardar y registrar estudios médicos. Todos son válidos, aunque el último es quizá más seguro, ya que solo se puede acceder con una clave o incluso con la huella dactilar.

Caso 2: Estudios médicos entregados en formato digital

Para este caso ya tienes un paso listo, porque no tendrás que escanear ningún documento. Solo será necesario que crees la carpeta y la identifiques como prefieras, pero que sea de fácil comprensión para el momento de la búsqueda.

Por último, puedes tener tu archivo médico en la carpeta de documentos de tu dispositivo, enviar la información a una arquitectura en la nube o comprar un programa que registra y archiva esta información. Esta opción es ideal para que todas las imágenes mantengan su formato, se puedan ver y utilizar en línea desde el teléfono, y esté todo cifrado para una correcta seguridad cibernética.

¿Cuál técnica es mejor para guardar mi archivo médico?

No existe una técnica mejor o peor que otra, ya que todo dependerá de tu afinidad con el método usado. 

Sin embargo, tener la información en línea es más ventajoso al momento de intercambiarla y verla en cualquier lugar sin que sufra deterioro. Un aspecto negativo del archivo físico es que el papel se deteriora y la tinta va desapareciendo con el paso del tiempo.

Referencias

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